domingo, 18 de abril de 2010

Letrahue Nº 11, Calentar la palabra donde nace el frío, Hoy: Reclamo

Salud leyentes!!
En el 2003 inicié un cuento llamado "Reclamo", no me ecuaredo bien en que año lo terminé... Aquí va su fragmento inicial. Espero lo disfruten...



Reclamo


Recordó el olor de las calas,
del aire viciado por la cochambre de emanaciones
del cuerpo ese que ya no era suyo,
de parafina derretida y café caliente
antes de que imagen alguna apareciera en su memoria.
Para don Benigno Correa recordar era así,
tenía que correr los velos de un sinfín de aromas
como laberintos de la conciencia,
para llegar a una imagen.

Así, después de una tanda de olores previos, lo recodaba a su nieto tapándose la cara con las manos, despeinado y llorando vendavales. Desconsoladas como él, sus fosas nasales soltaban colgajos nacarados que de tanto en tanto se escurrían por entre los dedos y los pelos que cubrían su cara. Se estiraban elásticos y gelatinosos hasta casi cortarse, y volvían nariz adentro cuando el pibito aspiraba con ronquidos, acomodando aire para seguir llorando hasta deshidratarse en el velorio de su abuelo.
- Parece que fue ayer – pensó. Para los muertos, todo parece que fue ayer...

martes, 30 de marzo de 2010

America Bonita- Hoy Susana Baca

La cantora abrtaza el aire
y los ojos le amanecen
y canta atardeceres
y suelta mariposas de las manos


... clickeád el título y deleitaos , gentileza de megaupload

domingo, 21 de marzo de 2010

Estamos volviendooo!

Salud , mis escasos y sufridos lectores. Me ausente por unos dias para concretar (por fiin)un par de fechas con la presentacion de "La luna y el canal grande". (ya les bajaré data, y con ella vendrá un regalito para ustedes.... Chan!)
En el camino me topé con un par de sueños, premoniciones, "dejavuses" y certezas.
Les dejo dos de muestra. Que lo disfruten
un abrazo a todos.


Soñar

... es desprenderse de uno mismo
y sin ataduras ni prejuicios
transitar la sangre misma de una historia,
que no por sencilla, intrascendente o efímera,
dejará de ser mágica.

Mala virtud del inconsciente, alumbrarme de curiosidad,

para dejarme luego a la sombra de la intriga

Te puede infectar del ¨querersaber¨
y dejarte morir, séptico de curiosidad

(…Soñé que escribía esto)
30/01/2001
21:54 hs


>
Legado

El fuselaje cerrado
De un mundo sin paisajes,
tiene averías

....esos agujeros por donde se filtra luz,
tenemos que ser nosotros.
20/03/10


Imagnes: Pesca estelar (Pablo bernasconi)
Anahí Pereyra trío (Cancionaes de la tierra)

sábado, 27 de febrero de 2010

Ruidos de por acá 2 (Mirá donde estamos!!)

Aqui va otra de esas tardecitas al pedo en Fisque Menuco
Tema: Estoy de vuelta (zamba argentina)
Un abrazo para mi madre que canta bonito.
Ya lo dije antes, el sonido no es de lo mejor... pero nosotros tampoco.
.. Si no anda el video, clickeá el título y te da enlace

jueves, 18 de febrero de 2010

Embrujo materil

-Te compro el alma- me dijo el diablo
- Se la di a la Negra- Contesté

- Por cuanto?

- Se la regalé, cuando me cebó el primer mate... hace mas de veinte años

Mandinga me puteó con palabras de azufre, clavó los cuernos en la corteza de una higuera y desapareció.

...Por lo visto, no se mucho de negocios.



Embrujo materil (a María Ester Chagallo )

Algunas canas afloran entre la mata de pelo negro
que hoy desenvuelve la toalla.
La voz, la piel y la sonrisa en ella son inoxidables,
el tiempo resbala en sus contornos
y al parecer, aquí solo yo envejezco

Sus mates siempre estuvieron en el punto justo.
Ella sabe del momento exacto
por la música de la pava,
por la nubecita de vapor que se estira
al levantar un segundo la tapa,
por el color y la espuma de la yerba caliente.

Ahora el silencio pleno de los dos cuando la siesta,
va nombrando con decir del alma
lo que ya no hace falta con el decir de boca.


Toqué uno de sus dedos, me acuerdo, al recibir el primer mate
y un impulso animal me llevó a imaginar por un instante
como habrían de ser las caricias regadas por ella,
lloviendo tranquilas sobre mi espalda.


El mate sirve para que hable el silencio,
y en el sigilo de esas horas huerfanas de palabra
nos hemos venido llevando a la encerrona del amor inevitable


... Fue hace veintrés años ya del primer mate en silencio,
y el beso que nadie sabe cual boca buscó primero.

Feliz cumple, Negra
Texto: Carlos Sandoval 17 de Febrero 2010

viernes, 5 de febrero de 2010

La Mendiga (un poema de mi adolescencia)

Las mujeres de febrero son parte del oleo mestizo que diseña postales de este Fisque menuco de nuestro tiempo ("Pantano frío", los nombradores antiguos señalaron hacia acá y dejaron caer ese nombre)




...La mujer inclinó su cuerpo bruscamente hacia delante.
Ahuecó el abdomen y sus costillas sobresalieron
dibujándole puntas en los contornos de la camisa ajustada.


El sonido gutural de un eructo interminable
rodó por la vereda de tierra seca,
se camufló en la aridez del viento caliente
y junto con él despeinó un par de sauces de la plaza
antes de perderse por entre las calles.

La cadera inclinada hacia atrás,
las rodillas flexionadas y juntas, rótula con rótula.
Los talones bien separados,
los pies inclinados hacia el eje
buscandose
hasta quedar los zapatos punta con punta,
como si se estuvieran mirando.

Todo el cuerpo encorvado
como una medialuna temblorosa de espasmos,
con la mirada fija en el suelo,
los brazos en asa
y las manos apoyadas de palma sobre las rodillas.

La arcada fue imperativa,
determinante.
Detrás de todo aquel protocolo de gestos y sonidos
sus labios se abrieron
al tope de sus boqueras tirantes
y descolgaron una flema viscosa y transparente
como jalea (coronada por miles de pequeñas burbujas)
que se deslizó sin apuro para dejarse caer, muda y reticente,
sobre la tierra seca que Noviembre
comenzaba a hostigar con sus ardores.

- ¡ Espuma!... ¡Pura espuma! – Gritó entre puteadas la mujer
sobándose el abdomen,
y se fue,

hasta verse minúscula
en la perspectiva de la calle vacía...

Texto: Carlos Sandoval

Imagen: 4bp.blogspot.com

miércoles, 20 de enero de 2010

Òleo mestizo

Esta es la segunda entrega de un verano dedicado a las mujeres sin casino ni playa, solo la relación hembra-memoria-pacha mama, y yo acá, aplaudiendolas con el carpo de mis manos descarnadas.
Ahi les va otra cuota de mi homenaje


Oleo Mestizo


...He visto en sueños
una mujer cobriza
de ojos como el paisaje,
entre terroso y verde de las bardas junto al río.

He visto en sueños una mujer
capaz de sentir tocando el suelo
las huellas del exilio de los anarquistas,
los peones tuberculosos de campear ganado entre la nieve
Las orejas mutiladas, las mujeres de los pechos secos
y los niños arrebatados de sus regazos.

He visto una mujer capaz de decir, sin decirlo,
que la patagonia respira en el viento
con letras de aire y silencio

Y la palabra del suelo renace al conocimiento
silenciosos de sus hijos.

He visto en sueños una mujer cobriza,
tan bella como la tierra pudiera concebirla
de espaldas de arcilla y tendida en el llano bajo el azul,
mirando a la muerte desde sus cálidos ojos pardos

Texto: Carlos Sandoval (26/08/92)

Imagen: Gentileza de Anahí Pereyra

miércoles, 13 de enero de 2010

Difusión: Taller de dramaturgia de Maite Aranzabal

Dejo a consideración de todos esta invitación de la artista local Maite Aranzabal.

...Suerte!!

LA CASA DEL VIENTO

"nunca pude superar el viento del oeste, escribo cuando sopla"
ES UN LUGAR DESTINADO A TALLERES DE ESCRITURA
2010- MARZO A SEPTIEMBRE.

DRAMATURGIA A CARGO DE MAITE ARANZABAL : ACTRIZ, DIRECTORA, DRAMATURGA, CLOWN.

  • En barrio Mosconi, a 6 km de FISKE MENUCO. Se te brindarán herramientas para descubrir y estimular tu potencialidad en la escritura
  • MAITE TRABAJÓ CON: ROBERTO COSSA, MAURICIO KARTUN, RICARDO MONTI, RAFAEL SPREGELBURD, LAUTARO VILO, PATRICIA SUAREZ Y OTROS.
  • SÓLO grupos de seis personas. DIAS MARTES DE 15 A 18 HS - DIAS JUEVES DE 19.30 A 22.30 HS
  • El costo será de 120 PESOS MENSUALES
    En SEPTIEMBRE cierra el taller con una muestra. Los trabajos generados en el mismno serán ofrecidos a actores y veremos como suenan en sus cuerpos nuestras palabras
  • EL 25 DE FEBRERO MAITE LOS LLAMARÁ POR TELEFONO PARA CONFIRMAR E INFORMAR, CUANDO LE ESCRIBAN ENVIEN TAMBIEN SUS TELEFONOS
  • Confirmá tu inscripción antes del 21 DE FEBRERO a este mail maitearan@hotmail.com
    o al teléfono 02941 15636952

sábado, 9 de enero de 2010

María

...Enero y Febrero los he consagrado a las mujeres, con el permiso o el perdón segun el caso, y el mayor de los amores que se pueda mientras que a mis escritos les de el cuero.


Aquí les traigo (nos traigo) a María



Traer un pan, y un hijo.

Nacer despacio

de la última bocanada amarillenta de la tarde

Clavar las uñas contra las palmas

de tanto apretar las manos en el parto

La noche te despelleja

y se cubre con tu piel como una sábana.

El hijo se va, llevando medio pan y media vida,

medio atardecer amarillo y medio corazón

en la mitad justa de tu existencia.

La noche se deslizó despacio

y despacio ahora se te adentra

en los huesos y los pulmones.

Una bocanada amarilla en la tarde

te hizo un trueque:

La mitad de tus fuerzas.

Por el ardor de los huesos, y los ahogos

que la noche al ensartarse

maquina en tus adentros.

María muere a los cincuenta años,

y su cadáver ostenta

las palmas de sus manos abiertas

exhibiendo las cicatrices

que sus propias uñas le hicieron

cuando en sus entrañas la vida se abrió camino.

...Victoriosa sobre la noche y la muerte,

María es nosotros.


Texto: "Traer un pan" Carlos Sandoval (enero 2008)

Imagen: "Espalda desnuda de una mujer" (Diego Rivera)

martes, 22 de diciembre de 2009

Papá Noel

Este relato ( incluido en "La luna y el canal grande") es mi saludo de fin de año. Espero lo disfruten y pasen fiestas en paz y armonía, y alegría.... y todo eso.
Un abrazo gigante a todos (ya saben, con brazos laaargos, laaargos)
Nos vemos en el 2010. Felicidades y garcias por estar ahí.

Papá Noel

(En memoria de mi amigo Eduardo Soto)

Papá Noel suda detrás de la barba blanca, entre los fantasmas serpenteantes que el calor despega del cemento. Agitando la campanita en la vereda (a la entrada del kiosco) alguno que otro “jo jo jo” soltado a los transeúntes dejaba escapar vahos de cerveza.

- Dale un besito… A ver, una risita - Las viejas chochas con la postal navideña de los nietitos con el sufrido viejo pascuero.

Los pibes arrugan la nariz cuando el gordo los besa, y abanican con la mano dispersando los vapores del fermento. Reminiscencias de lúpulo y cebada se escurren por esa ventana abierta que es la ausencia de dos dientes, y obra en desmedro de la sonrisa de Papá Noel.

El gordo Soto entró al kiosco y pasó al baño. De cara al espejo se borró el sudor usando la barba postiza como pañuelo. El empleado le hizo una seña desde el mostrador -El dueño salió- Soto encaró el freezer y de un trago liquidó el asunto pendiente con media cerveza que hace unos minutos lo había retado a duelo, disimulada en el estante superior de la heladera, entre los envases llenos para que el patrón no se diera cuenta.

El traje rojo y las botas negras concentraban todo el ardor de la hora sin sombra. Y dejaban la impronta del incendio en la planta de los pies, la espalda y las axilas del viejo pascuero. Familias enteras en los autos, con las ventanillas abiertas y abanicándose, lo señalaban desde el infierno que era esperar el semáforo, dejándole antes de partir la sonrisa ilusionada de los niños y el aire socarrón de los conductores. Los vendedores ambulantes rebalsados de pirotecnia ilegal saludaban con cierta solemnidad, conciencia de clase tal vez, o la pena de ver al Cristo ese al rajo del sol en la tarde sin Magdalenas que lo refresquen.

Pasan las chicas en bicicleta sonriendo a Papá Noel. El gordo saluda agitando la campanita y entrecerrando los ojos, para enfocar mejor el bamboleo insinuante de las calzas sobre los diminutos asientos. Al centro, hacia la plaza van, a buscar un lugar bajo las copas gigantes de los eucaliptos, y mirar y mostrarse hasta que el sol baje y se pueda respirar en las casitas hacinadas del barrio.

Papá Noel murió y resucitó varias veces esa tarde entre el calor y la cerveza. Los párpados pegajosos le pesaban. Las botas y el traje le pesaban. El calor, y llevarse puesto en su propio cuero le pesaba.

Él los ve pasar y responde a cada saludo -Que lo parió – Pensaba el gordo mientras sonreía agitando la campanita, harto de la tarde interminable y el caldo hirviente de sus botas negras.

Con el crepúsculo fueron llegando. Primero dos tipos pasaron serios frente al kiosco, cargando un par de bultos de trapo arrollados sobre sus espaldas. Un tercero los seguía con un redoblante.

Papá Noel, serio, los sigue con la mirada y la campanita se agitó cada vez menos hasta quedar en silencio. Toda la vereda fue silencio por un rato.

– Y la van a hacer nomás- se dijo, mientras intentaba rascarse la planta del pie metiendo un palo en la bota.

Ya se venía avisando, los otros comerciantes por las dudas habían acordado la estrategia de cerrar antes, o poner banderas argentinas en las vidrieras como señal de apoyo. Pero el dueño del kiosco no quiso tocar el tema. Fue siempre indiferente, cuando no despectivo hacia esas cosas.

A pocas cuadras se desplegaban las banderas y llegaban algunos bombos. La manifestación era un hecho.

Papá Noel los conoce, son de la misma repartición pública donde trabaja él, que toma la changa del kiosco después de cumplir su horario para asegurarse así un ingreso, que por magro que fuera, salvaría algunas papas a la hora del menú navideño. El dueño del kiosco volvió a salir, y papá Noel se escabulló por otra cerveza “a cuenta”…

La Navidad negra, así la llamaron. Una generosa protesta en la víspera de fin de año a contramano de la calle y del espíritu navideño. Soto estuvo en la asamblea donde los trabajadores decidieron hacer la marcha reclamando los tres meses sin cobrar.

Si no pagan para las fiestas se le incendia la provincia- dijeron al gobernador sus alcahuetes.

- Que va, son cuatro idiotas que no tienen huevos- Contestó éste en ronda de prensa con aire de capo mafia.

Los ánimos estaban caldeados, Soto sabía que punteros y ñoquis andaban ya repartiendo sidras y pan dulce a algunos empleados para tenerlos quietos el día de la marcha. Había que sumar ahora el insulto del gobernador y el alerta por bajo cuerda a los matones de Comité, que solo se movían por trabajos “especiales”.

- Es al pedo - dijo Soto en la asamblea - No va a ir nadie, ya están manejando a la gente para eso.

- ¡A nosotros no nos maneja nadie!- Gritó uno desde el fondo con la mano levantada.

- A nosotros nos van a reventar a palos- Sentenció monocorde y por lo bajo el gordo, mirando al piso. Él ya no iba a poner la cabeza haciéndose apalear en una marcha que, desde el momento de concebida, se intuía estéril.

- Y la van hacer nomás- Pensó otra vez, y una nueva cerveza helada le bajaba por el esófago como un placebo para la insolación.

Allá desenroscaban un pasacalle y la gente seguía llegando. El atardecer bajó el voltaje y los comercios fueron prendiendo las luces.

La marcha era una gran serpiente cantando de cordón a cordón, zigzagueando lenta por el asfalto. Varias cuadras de gente a pie encabezadas por un pasacalle “los cuatro idiotas” devolviendo el insulto oficial. Por entre el platinado de la barba y los rulos el gordo los vio venir

- Son muchos- se dijo pasando la manga roja por la frente para sacar el sudor. Reconoce entre la multitud a sus compañeros de la repartición que lo saludan

- ¡¡Soto!!... ¿Qué hacé?- Le gritan- ¡Gordo!... ¡Mirá el gordo, che!

En los oídos del Soto las voces se apagan y se escucha el pulso grave del bombo por encima de todo rumor. Un retumbo apagado y conmovedor que hacía temblar las ventanas… un latido grande… grande.

El tintinear de la campanita, sacudida inconscientemente por su brazo, lo volvió a la realidad. El dueño del quiosco, cruzado de brazos bajo el marco de la puerta los ve pasar –Negros de mierda - pensó en voz alta.

Soto lo mira y gira la cabeza hacia la marcha, varias veces va y vuelve con los ojos sin dejar de sacudir la campanita. Fue un segundo nomás, el segundo que tarda la certeza de una existencia en hacerse carne, el segundo fatal o sublime pero ineludible. El corazón le sacudió los botones del disfraz y se limpió por enésima vez la frente con la manga del traje rojo

- Ma sí, se va a la mierda - Dijo revoleando la campanilla dorada que rodó como un cascabel en las baldosas calientes de la vereda.

Se fue, derecho al vientre de la gran bestia que cantaba con miles gargantas, y se movía lenta con miles de pies en el asfalto. Se calzó a la cintura un bombo que alguien le cedió.

La noche revolvía su caldo de sudor en los cueros pegajosos del verano. Las señoras seguían esperando en la vereda del quiosco, cámara en mano para la foto, y los nietitos señalaban absortos hacia la multitud. Alguien saludó el paso de la gente con un aplauso, alguien maldijo meneando la cabeza y en el quiosco se escuchó un portazo, pero eso era cuento viejo.

Papá Noel, golpeando un bombo, encabezaba la marcha de protesta hacia la plaza, frente al municipio.

texto:Carlos Sandoval ( Diciembre 2003)

foto: nuestro pescebre de arcilla (hecho por nos. Guiados por Maria Ester)

viernes, 27 de noviembre de 2009

Letrahue Nº 10: Ausencias


Reseña del hombre hecho de ausencias

Acostumbrado a las ausencias, el hombre no las sufría. Las contenía silenciosas tripas adentro y cuando amenazaban explotar garganta afuera, las empujaba con vino y ellas solitas se adormecían.

- No es tan malo estar lleno de ausencias –decía- Cuando el hambre aprieta, las soledades se instalan en la panza refrescando los ardores del ayuno.

En los ratos de pensar, viboreaban las ausencias buscando adentro su lugar verdadero, ahí entre la garganta y el corazón que es donde suele anidarse la angustia. Entonces florecía el síndrome opresivo desmesurado y veloz como la habichuela mágica en el pecho del hombre solo, que se golpeaba el esternón y las costillas desacomodando el aposento de los recuerdos que duelen. Conjeturaba que las había espantado hacia otro confín del cuerpo porque no era necesario el tiraje de los músculos accesorios del cuello para la respiración, ni sentía el corazón apretado, ni la garganta amenazaba con llorar cada vez que intentaba palabra.

Se durmió el hombre un día, preñado de ausencias. Las privaciones no murieron con él, pero se las llevó puestas, pegadas al alma como un abrojo para no sentirse vacío... y para que nadie tuviera que entorpecer la virtud de estar vivo, haciéndose cargo de ausencias ajenas.

Ejemplo a imitar si los hay, mire...

Carlos Sandoval

Invierno- 1993

Fotografía : Agustin Sandoval

*Nota: El personaje de la foto, nuestro gato Mojo Jojo, fue quien me contó esta historia

sábado, 14 de noviembre de 2009

La luna y el canal grande

Compartan conmigo esta alegría!!

Algunos cuentos de este, mi primer libro, llevan casi veinte años mirando hacia afuera desde el silencio. "La luna y el canal grande" estará en la calle en Diciembre. No se que mas decir, che...
ahi le va un adelanto


...A don Justiniano Lautaro, Dios le había concedido la gracia de conservar el olfato aun después de muerto. Solía acercarse al pueblo de vez en cuando por las noches, para oler flores de contrabando en los jardines, ver la tele de reojo por alguna ventana entreabierta, o escuchar la radio. Sus hermanos de la fosa común aguardaban pacientemente en un claro del bosque, flotando sobre el rocío al que amorosamente llamaban “alma del frio”. Con cada madrugada, Justiniano Lautaro volvía para contar las noticias del mundo de los vivos, hablando con palabras de aire y silencio, porque es así como hablan los muertos.

Llegaba a la población, silencioso y hábil mas que invisible. No era del todo traslúcido como la mayoría de los fantasmas, pero la sombra en las noches lo favorecía. Cuando la cerrazón estaba en pleno, se aparecía acarreando hilachas que habrían sido alguna vez mortaja. Llevaba restos de otras cosas también, que no habían querido desprendérsele del alma y flameaban en su espalda como flecos de barrilete...

Impalpable y liviano se escabullía entre los jardines, arrastrado por su gran debilidad: el olor de los jazmines...

(Fragmento del cuento "Cuarenta y cuatro" dedicado a Victor Jara-Septiembre 2001)


...Un recuerdo fugaz la atravesó cuando hizo pié frente al público: Don Mariano Torres.

De él se decía que era brujo, porque curaba la culebrilla con tinta y ceniza, y para el mal de la tristeza recetaba un fermento de agua y miel macerada durante tres semanas al oscuro. Odiaba los hospitales, la misa y los milicos, pero brujo no era. Rosa y el Mariano solían hablar a los gritos con el cerco de por medio casi siempre cuando la siesta, cada uno bajo el alero de su patio de atrás. Ella dejaba caer sobre un hombro su trenza canosa y larga, se ataba el pañuelo a la cabeza y con el trapo de repasar la mesada agarraba la manija de la pava para no quemarse. Preparaba el mate dulce con una pizca de toronjil para el corazón y unas hojitas de té del burro para avivar la pereza de los intestinos. Él se arremangaba el pantalón, acomodaba los pies descalzos en una palangana de agua fresca y se empinaba una cerveza negra. Cada tanto se daba golpecitos en la panza con la camisa desabrochada, haciendo vibrar los lunares y las manchas de la vejez, en la flacidez de los cueros sueltos del abdomen. Hablaban de que por ahí llovía para la nochecita, que habría que blanquear las paredes con cal para espantar a las vinchucas. Conversaban largo de cosas intrascendentes, coincidían en que ponerse viejo era una porquería y se buscaban con la vista entrecerrada, acentuando las arrugas de los ojos, para mirarse por entre los reflejos de la tierra caliente a esa hora.

(Fragmento de "La rosa del foro"-Junio 2003)

martes, 3 de noviembre de 2009

Carta de Luisa





La Ñaña Luisa Calcumil hace un tiempito golpeó las manos en esta casa virtual...


Hoy me la encontré en la calle y hablamos mucho,

hasta sin hablar, hablamos,

porque Luisa dice desde el silencio tambien.

me enseñaron que a eso le llaman "conocimiento silencioso",

y se escucha con las orejas del alma


Aqui dejo una muestrita de su palabra:

Hola Carlitos: Me encanta como escribís, me gusto mucho tu blog y quienes lo habitan. No soy muy cibernética, no me alcanza el tiempo, porque ando viviendo intensidades, urgencias, a veces muy lejos, otras muy cerquita. Creo que hay tanto para hacer, como lugares y formas, todas necesarias, y vamos tejiendo una matra de mil colores, para abrigar a niños de ojos negros,pardos, verdes, y azules.

"El uso baila, la matra espera

la abuela quiere enseñarnos más

que la memoria de los antiguos

laboriadita va en el telar"


Por estas cuestiones de tiempo precisamente no puedo leer novelas, pero si poesía, y me encantaría tener un libro tuyo, porque entre una cosa y otra, asi como se me hace necesario un mate, manoteo un libro y leo una poesía, para seguir, sin que se me atrofie el alma, o el resentimiento me malgaste el corazón, además a mis visitas les convido mate, a veces tortas, y les leo poesía.Cuando tengas ganas, venite al barrio S.Martín, no soy estructurada con los horarios, asi es que se me puede visitar de mañana temprano, de tarde, de noche y de trasnochada. Buena, muy buena, tu escritura, como vertiente de agua buena. No puse este comentario en el blog. porque no se como hacerlo, por eso tampoco soy de navegar mucho.Juanita Lefiche es la dueña de mi ternura en esta foto.
Luisa

viernes, 16 de octubre de 2009

Atarceder en el barrio de los niños vampiros

Hay un momento del dia

en que el mundo parece que quisiera decirnos algo.

Ese momento, sublime o fatal,

en el que el tiempo queda suspendido

y la misma tierra contiene la respiración.

Y retrasa el suspiro, lo contiene mientras los pajaros

van buscando lugar entre los árboles para hacer noche.

La brisa del sur se para en seco.

¿que cosa es “eso” que el aire quiere decir cuando se queda tan quieto,

y el barrio se inunda de un color espeso que va del dorado,

a lo saguíneo y al púrpura?

Esa cosa indescifrable ahí, cuando el dia ya termina,

pero la noche todavía no empieza.

Cuando el tiempo parece encapsulado

entre la última respiración amarilla del sol

y el nacimiento de las estrellas fugaces…

Ahí, cuando la tarde se recuesta

y uno busca con la vista porque sabe

que puede mirar de frente al sol sin dañarse los ojos…

La gomería en medio de la nada

el almacen cerrado por duelo, la rotonda de la virgencita

el olor del pan casero

el sol incapaz y anémico

escondido detrás del humo

que el valle escupe sobre la ruta

como un alarido

en las noches de helada

...Ahí nomas está,

tan facil y tan difícil ,

el último lugar mágico que todavía es posible…



Carlos Sandoval, marzo 2008.
Fotografía: Agustin Sandoval (septiembre 2005)

domingo, 27 de septiembre de 2009

Marcas de nacimiento


El sur nos reconoce en la impronta que nos deja.
Cada huella nuestra en el suelo,
es tambien algo del suelo en nosotros.
Las sombras congeladas,
el vapor de las respiraciones invernales,
el silbido de la jarilla
en el polvo finísimo del viento.
La caminata descalza
sobre las piedras calientes
de la orilla del canal en la siesta del verano,
y las guaridas vacías sin piso ni techo
de los golondrinas cuando termina la cosecha,
determinan las marcas de origen
que llevamos anestesiadas
hasta que el narrador las despierta.
Quien cuenta una historia descubre, redescubre,
las cicatrices mutuas de la relacion entre los hombres y las cosas.
El narrador hace atajos,
facilita el encuentro,
corta alambrados.
La barda tiene la memoria de las cosas inertes
que el sur estampa sobre nuestros cueros como un tatuaje:
eclipses,
la luna en el canal vacío,
chacra florecida,
la adivinación de las estrellas fugaces,
... y vos , Negra, siempre vos.
Texto: Carlos Sandoval
Imagen: el obturador miope- belendelabarda.blogspot.com

viernes, 11 de septiembre de 2009

Yotivenco 2 (los recuerdos que trajo el frío)


Fragmento del segundo capítulo de la novela YOTIVENCO (el uno está por ahi, mas abajito) ... disfrutenlón:
...Despacio, pensando venía, volvía caminando de la trasnochada. El pantalón, perdía el color a la altura de las pantorrillas y bajaba en degradé terroso hacia los tobillos.

Todo color se torna terroso

entre la bruma de polvo

que envuelve a los bailarines de la rodilla hacia abajo,

como una porción de cielo que baja,

o de infierno removido que sube,

a entalcar la bailanta de galpón entre las chacras.

Le gustaba el otoño para arrastrar los pies, abriendo un surco entre las hojas que el viento traía desde las chacras. En eso venía pensando, en el otoño del año pasado, en la vuelta de un baile. Habían estado bailando en silencio. No hablaron nada durante el baile y ahora en el camino tampoco, al menos no con palabras. El baile pululaba entre pasodobles, cumbias y rancheras, y para ellos todo era lo mismo, sonaba igual, se bailaba igual, abrazados y sin dejar de mirarse… sin hablar.

Afuera de ellos dos, el mundo latía en la danza curva de hombres con la tierra pegada en el sudor y mujeres parcas de rostro serio y cuerpo alegre. Al final de cada pieza, cuando los bailarines aplauden al acordeonista y al guitarrero, ellos dos no se soltaban. Fueron inmunes a la inseguridad de los empujones de los borrachos primero y al vaho de los vómitos etílicos después. Cuando se diluyó la bailanta caminaron un poco y se preguntaron los nombres… recién ahí se conocieron las voces.


Ella habló del frío buscando una respuesta que tal vez nada tuviera que ver con el clima. Él sugirió algo que no necesitó palabras y se abrazaron.
Se sabían el nombre nada más, el nombre solo, y se abrazaron. Apenas si se conocían, igual los dos se llamaron a la desvergüenza.

Las hojas molidas en el suelo hicieron un pacto con los cuerpos desnudos para intercambiar color por aroma, tibieza por frío, amor por amor. Quedaron entonces ellos del color de las hojas, y las hojas tomaron el aroma de los cuerpos.
No pensaron que se venía la amanecida, iluminándolos ante la vista de los pájaros y la quietud de los de los álamos. De alguna manera el la envolvió. La encapsuló en un abrazo para alejarla del frío del amanecer otoñal y del frío de la existencia. Se pusieron a resguardo de todos los fríos, abrazados, y se hicieron invisibles.

Texto: Carlos Sandoval (de la novela "Yotivenco")
Imagen: gentileza de http://www.dekorarte.com/ (la web no menciona el nombre del artista)






domingo, 6 de septiembre de 2009

Lo que guarda el Canal Grande

Secreto Nº2:
Los Tres Álamos (La memoria del agua)


Cada tramo del canal toma el nombre de aquello que lo identifica, de esos detalles del relieve en las orillas, o de los rastros humanos que lo distinguen. Así va, rebautizándose acorde a las construcciones que lo cercan, o la naturaleza que vive en sus orillas. Los tres Álamos, canaleta roja, pozón de Parra, orilla del sauce viejo, la pasarela amarilla, la usina, la bomba del regador etc.

Sobre el costado sur del canal grande, a unos treinta metros del puente de la San Juan, quedaban tres álamos de cuando todo era chacra. La cuidad ganó terreno y alguien los dejó ahí

Cuidaban la orilla,

largos, silenciosos y expectantes.

regados al secreto residuo pegajoso

de feroces calenturas furtivas.

Grabando en la oreja de sus cortezas

el bullicio de los pibes que pasan flotando

entre la jangada de manzanas (recién halladitas)

Salpicados por las zambullidas

de los dueños de los vaqueros recortados

y los tatuajes mal escritos con el nombre de algún amor

en aguja de coser y tinta china.

(De esos amores que vuelven como una maldición

cada vez que uno se mira

creyendo que la piel, al igual que uno,

también puede olvidar)

Ahí estaban desde no sé cuándo. Cicatriz en la corteza de corazones mal tallados con el nombre de algún él y alguna ella en el centro, atravesados por una flecha. Troncos de cáscara grisácea con meadas resecas de los pescadores de tarrito y lombrices, vomitónas y escupitajos evaporados de los borrachines de paso.

...Desde el puente de la San Juan se ve la zona, ahora toda cementada y ya sin álamos (dicen que con luminarias y pastito se va ver lindo) pero sigo viendo el reflejo de los tres árboles sobre el agua. La memoria del canal puede mas que la ausencia.

Cerca del puente de la Avenida Roca, a veces veo una imagen fantasmal de sauces que no están y me dan ganas de colgarme de las ramas inexistentes y hamacarme en el agua mientras los remolinos de la correntada te suben por el lomo…

Texto: Carlos Sandoval -06 de septiembre 2009

Fotografía: Agustín Sandoval (Junio 2005)